La “Guerra de Concha” fue un conflicto civil ecuatoriano en el marco de la Revolución Liberal que tuvo lugar entre 1913 y 1916, convirtiéndose en la guerra más larga de la historia del Ecuador. Comienza a raíz del levantamiento popular en la provincia de Esmeraldas tras el asesinato del ex presidente Eloy Alfaro y contra el gobierno conservador de Leónidas Plaza. Como respuesta empezó una guerra popular liderada por Carlos Concha Torres que duró más de tres años (1913-1916), que fue secundada en otras provincias y que se convirtió en la más larga guerra de la historia de la República. Esmeraldas fue la provincia más destacada en esta revuelta, tras el asesinato de Alfaro.
Leónidas Plaza, el 28 de enero de 1912 se levantó contra el general Eloy Alfaro y fomentó altos niveles de corrupción administrativa y a la entrega del territorio ecuatoriano a extranjeros. Aunque el gobierno de Plaza no alcanzó a entregar las islas Galápagos a Estados Unidos o a Francia a cambio de dinero, como pretendía; pero alcanzó a consumar en 1916 la entrega de aproximadamente 176.000 kilómetros cuadrados a Colombia. Alfaro, junto a otro cinco próceres, fue encarcelado y posteriormente asesinado tras ser sacado de prisión por una turba organizada por el gobierno, aristócratas y sacerdotes, siendo ultrajado su cadáver al arrastrarlos en las calles de Quito y quemarlos en el parque del Ejido.
Al morir el Presidente Emilio Estrada se proclamó en Guayaquil la Jefatura Suprema del General Pedro J. Montero y en Quito la candidatura de Leónidas Plaza, que al principio contaba con el apoyo del Encargado del Poder Ejecutivo, Carlos Freile Zaldumbide. De Guayaquil llamaron a los Generales Eloy y Flavio Alfaro, este último se encontraba tranquilamente en Panamá. Concha decidió tomar partido y el 21 de diciembre de 1911 hizo pronunciar a Esmeraldas a favor de Eloy Alfaro y se trasladó con refuerzos a Guayaquil, mientras Flavio Alfaro organizaba las tropas.
El 8 de enero de 1912 Flavio le situó de Jefe de la Segunda División formada por nueve batallones que el día 11 combatieron casi siete horas en Huigra, hasta agotar el parque de municiones, peleando con la acostumbrada bravura esmeraldeña. Finalmente, tras apoderarse de varios prisioneros y hasta de una pieza de artillería, tuvieron que retirarse.
El día 13 del mismo mes, Concha y los suyos se batieron nuevamente en Naranjito y como el gobierno del interior se valió de la pugna existentes entre Milagro y Yaguachi, el Coronel Enrique Valdez Concha se sumó a las tropas serranas, bajo la promesa de la cantonización de Milagro. En tales circunstancias se produjo la batalla de Yaguachi. Concha se parapetó varias horas en la torre de esa iglesia disparando sin cesar. La acción fue sangrienta y quedaron tendidos entre muertos y heridos 1.500 soldados. Flavio Alfaro fue herido y retirado del campo pero sus fuerzas se concentraron en Guayaquil, en tanto que las del interior pedían el fusilamiento de 76 oficiales del bando flavista, entre ellos los hermanos Carlos y Julio César Concha. Días después las tropas de Leonidas Plaza y Julio Andrade llegaron a Guayaquil tras la firma de un convenio celebrado en Durán ante los Cónsules extranjeros; pero, lejos de respetarlo, se apresó a los jefes del bando vencido. Concha fue llevado prisionero al local del Colegio Nacional Vicente Rocafuerte pero fue sacado por gestiones de su cuñado José Luis Tamayo y de su amigo personal el Dr. Julián Coronel, así fue como salvó la vida y huyó a la isla San Ignacio en el golfo de Guayaquil, hasta donde le fueron a capturar sus enemigos y volvió a prisión, pero el 10 de septiembre de 1912 recobró su libertad.
El 24 de octubre de 1912 fue atacada la guarnición de Limones en Esmeraldas, de cuyo hecho de armas, se le sindicó y nuevamente guardó prisión en Guayaquil. El gobierno de Leonidas Plaza lo reincorporó el Ejército como Jefe de la Sección Técnica del Estado Mayor, para tenerlo vigilado por la policía de Quito, y permaneció por algunas semanas haciendo vida de cuartel. Una madrugada partió subrepticiamente a Santo Domingo, destruyendo los alambres telegráficos para evitar su captura, pero fue detenido y llevado al Panóptico. Un consejo de Guerra lo condenó a seis meses de reclusión. Su defensor el Dr. Luis Felipe Borja hijo, apeló de la sentencia y obtuvo el sobreseimiento de la Corte Suprema Marcial. Entonces regresó a Esmeraldas a conspirar contra el régimen y al amanecer del 24 de septiembre de 1913 asaltó con 150 hombres el Cuartel del Batallón de Infantería Manabí No. 16 de línea que guarnecía la plaza y aunque fueron rechazados por la marinería del Cañonero Cotopaxi, se retiraron en completa formación a la hacienda Tachina, donde lanzó un Manifiesto a la Nación, acusando al Presidente Plaza de autor principal de crímenes horrendos y de ser tiranuelo, inicuo personaje e indigno de ostentar insignias de mando y al Congreso de agrupación inmunda de seres abyectos,
cómplices de sus crímenes, quedando establecida que la única causa de la insurrección era derrocar y castigar a Plaza. Por eso el pueblo siguió a Concha y los exilados en Lima le nombraron General y jefe Supremo del Partido Liberal.
Uno de los combates más importantes fue el de El Guayabo, en la parroquia Majua, junto al río Esmeraldas, entre 10 el 12 de diciembre de 1913. Velasco salió con sus tropas de Esmeraldas el 10 de diciembre y avanzó hasta la cordillera del Guayabo. Fue en la hacienda de Peregrino Montero, donde acamparon los revolucionarios que enfrentó a 1 200 policías y soldados del Ejército. Donde fue emboscado por los guerrilleros el día 12 y después de sufrir enormes pérdidas capituló el 14 en el pueblo de Chinca, ante Concha, dejando en su poder todo el armamento compuesto de 800 fusiles, 2 cañones y 40.000 tiros. Entre las bajas gobiernistas estuvo el Segundo Jefe, Tte. Cor. Alejandro Lalama Andrade del batallón Constitución. El 16 entró Concha triunfante en la población de Esmeraldas al mando de 700 hombres organizado en cinco columnas.
Mientras tanto el Gobernador Luis Tello mantenía el bloqueo de las costas y ordenaba al Mayor Héctor Icaza y al Capitán Oviedo la persecución de los alzados, pero estos derrotaron a los constitucionales el 14 de octubre en el estero de Sade y en los sitios de Vinzade y Majua, haciéndoles huir desordenadamente, antes la mirada burlona del país. El Presidente Plaza se trasladó a Esmeraldas y desde el Cotopaxi dio numerosas, órdenes y regresó a Quito. Allí envió un segundo ejército al mando
del Coronel Manuel Velasco Polanco, quien no quiso entrar a la selva, pues suponía -no sin razón- que sería derrotado. Mas, ante el auge de las partidas conchistas que amagaban los campos de Manabí, Guayas y Los Ríos y presionado directamente desde el propio palacio, Velasco salió con sus tropas de Esmeraldas el 10 de diciembre y avanzó hasta la cordillera del Guayabo, donde fue emboscado por los guerrilleros el día 12 y después de sufrir enormes pérdidas capituló el 14 en el pueblo de Chinca, ante Concha, dejando en su poder todo el armamento compuesto de 800 fusiles, 2 cañones y 40.000 tiros. Entre las bajas gobiernistas estuvo el Segundo Jefe, Tte. Cor. Alejandro Lalama Andrade del batallón Constitución. El 16 entró Concha triunfante en la población de Esmeraldas al mando de 700 hombres organizado en cinco columnas.
Cuando el Presidente Plaza, que participaba en las operaciones, se enteró de la derrota, montó en cólera y ordenó al Cazatorpedero “Simón Bolívar” que disparara el 26 de diciembre contra la población civil, para dispersar a los 1.200 hombres de Concha, porque ya habían aumentado. Enseguida concentró un Tercer ejército en Bahía de Caráquez, que embarcó en una flotilla de Guerra y bombardeó nuevamente Esmeraldas el 10 de febrero de 1914, ocasionando un gravísimo incendio en el malecón, pero no pudo desembarcar. Mientras, las fuerzas conchistas y la población civil, retiradas en un sitio cercano, presenciaron a la marinería del Cañonero “Cotopaxi” en su inicua y criminal labor. Esta ha sido la única ocasión en la historia de nuestro país, que se ha bombardeado e incendiado un puerto a mansalva, sin respetar los derechos y las vidas de la población. Por eso el bombardeo de Esmeraldas constituye uno de los más repudiables crímenes cometidos en nuestro país, porque se violaron las normas legales establecidas para la guerra entre países civilizados. Dos días después Plaza ordenó el bombardeo de la boca con idénticos resultados y cambiando la táctica, enfiló hacia el norte, arribó el 28 a Limones y asumió la dirección de las operaciones militares; que sin embargo, se estancaron por la llegada de las lluvias.
Otro de los combates se dio en la playa de Tacusa y Camarones. Un tercer combate se dio en lo que es hoy La Propicia 1, en el sur de la ciudad, el 5 de mayo de 1914. Finalmente, Esmeraldas fue bombardeada y posteriormente víctima de inauditos crímenes de guerra lo cual causó grandes incendios, pérdidas humanas y destrucción de edificaciones.
El 7 de marzo volvieron las fuerzas a enfrentarse. El 11 los conchistas abandonaron Esmeraldas, que ocupó el gobierno. Al mismo tiempo los Coroneles Moisés Oliva y Enrique Valdés Concha desembarcaban al norte con el Tercer ejército y lentamente avanzaron por la playa hasta el estero de Camarones donde fueron sorprendidos y aniquilados el Viernes Santo 12 de abril a las 11 de la mañana. Allí murió Valdés de un disparo y Oliva se retiró como pudo hacia los barcos, mientras en la provincia de Imbabura, en el norte de la sierra, amagaba el Coronel Carlos Andrade Rodríguez, pero fue rechazado en Ibarra. Oliva en cambio, logró arribar a la hacienda La Propicia, de propiedad de Teresa Concha, a solo cinco kilómetros de Esmeraldas, que ocupó sin resistencia; pero el 5 de mayo, a eso de las cinco de la mañana, fue atacado por las fuerzas conchistas y herido en la boca se rindió al medio día con todos los suyos, muchos de ellos sobrevivientes de Camarones. Plaza miraba la batalla con largavistas y exclamó “Id a auxiliar a esa tropa de Propicia, que yo me quedo aquí por lo que pueda ofrecerse”. Empero, a pesar de sus éxitos militares, la revolución había quedado circunscrita a la provincia de Esmeraldas, donde era mayoritaria, aunque el gobierno seguía adueñado de esa capital. Tantos hechos notables habían convertido a Carlos Concha en un auténtico líder y los numerosos exiliados políticos reunidos en Lima hacían conocer internacionalmente su figura.
El 15 de mayo, las fuerzas conchistas tomaron la hacienda «La Propicia”’ ubicada al lado de la población, el presidente Plaza consideró su situación desesperada, se refugió en el «Cotopaxi» y al día siguiente partió a Quito, dejando instrucciones para que sus tropas resistieran hasta el final. En abril Carlos Andrade había levantado una montonera en el norte y tras intensos combates en las provincias de Imbabura y Carchi era aprisionado en «La Quinta». En junio Concha abrió operaciones sobre Manabí, cuyo litoral norte era Placista pero el Sur Alfarista. En noviembre se produjo una insurrección en Guadual y el diputado José Vicente Trujillo interpeló en el Congreso al Ministro de Guerra y Marina J. Federico Intriago; quien, para defenderse de la acusación de haber ordenado el bombardeo de la ciudad de Esmeraldas, tuvo que declarar que la orden la había impartido el propio Plaza, cuya situación personal y política estaba completamente debilitada.
Los combates se prolongaron hasta 1916, cuando Carlos Concha fue apresado y recluido en Quito hasta su muerte en 1919.
Esta guerra surgió como el componente de liberalismo de todo el caciquismo al que estaban sumidos los pueblos olvidados por las organizaciones principales, y uno de ellos era chamanga, el mismo que décadas antes venia desarrollándose con los indios en actividades naturales como la caza y la pesca, Chamanga en su nacimiento fue un pueblo de pescadores y agricultores después de la guerra de concha, este litigio ayudo mucho a que diferentes etnias comiencen a emigrar del interior del país.






